Todo canon conlleva la certeza de la subjetividad. Éste es tan subjetivo como cualquier otro. Simplemente es el mío, y habla un poco de mí a través de mis gustos y mis intereses.
A finales del siglo XX el fenómeno Internet abrió insospechadas posibilidades al contacto entre seres humanos. Entre ellas, conversar e intercambiar ideas más allá…